lunes, 7 de junio de 2010

Los Trabajadores de Prensa opinan en su día


Córdoba -Sociedad.-

Prensared consultó a los compañeros sobre la significación del “Día del Trabajador de Prensa” y cada uno desde su lugar de trabajo contestó sobre la realidad que les toca vivir en todo sentido.

2010-06-04 -
¿Qué significado adquiere en la actualidad la celebración del Día del Trabajador de Prensa?


Lisa Nanini (FM Estación (Totoral) y Radio Good (Jesús María)
El Día del Trabajador de Prensa nos encuentra en una etapa compleja, pero apasionante. Una primera reflexión me hace pensar lo peor: el periodismo está peor que nunca. Las empresas periodísticas son parte integrante del poder y responden a intereses concretos. Los trabajadores, mientras tanto, han perdido independencia y, por lo tanto capacidad de acción, debido en especial a la escasez de trabajo. Roberto Propato siempre decía "antes vos no estabas bien en un diario, pegabas un portazo y te ibas a trabajar al diario del frente.
Hoy esa opción no existe". Creo, humildemente, que la concentración de los medios es la principal razón de la falta de independencia de los periodistas. Incluso es el motivo que impide la construcción de un más poderoso. Por este motivo, siempre saludo que en las distintas paritarias que el Cispren siempre se haya defendido a muerte el Convenio Colectivo, lo cual no es un dato menor. Es preciso aclarar que, como todo proceso, la involución del periodismo en los últimos 20 años no responde exclusivamente a un sólo factor.
Hay culpas en todos y cada uno de nosotros, incluso en las organizaciones que nos representan. Simplemente creo que la concentración económica es la causa más determinante. Por ello, la nueva Ley de Medios cobra una importancia superlativa, a mi entender. Una mayor distribución de la torta mediática no sólo permitiría una libertad de acción superior al periodista, si no que desenmascararía la telaraña de mentiras disfrazadas de objetividad. Porque eso es lo más grave, nos están mintiendo descaradamente y en nuestra cara. Y son periodistas, como nosotros.


Alberto Sánchez (Puntal Río Cuarto)
Cuando hace muchos años alguien se atrevió a desafiarnos diciendo que periodista es aquel asalariado que escribe sobre cosas que ignora, avizoraba una patética realidad que, en gran medida, sería la postal de los nuevos tiempos.
Es que a tal punto las leyes del mercado han penetrado ideológicamente el día a día de este noble oficio, que las empresas periodísticas lucran sin pudor alguno a sabiendas de que hoy son dueñas de un medio de comunicación, pero si mañana pueden incursionar en otro negocio, coyunturalmente más rentable, levantarán campamento impiadosamente.
Y nos quedaremos con nuestras preguntas de siempre: la objetividad que nos juramentamos defender desde el primer día que pisamos este adictivo territorio de tintas, micrófonos y cámaras ¿dónde quedaron?
¿Cómo garantizamos la libertad de prensa y no de empresa? ¿De qué manera podemos luchar por nuestras condiciones de trabajo? ¿Cuáles son las herramientas para defender los derechos de los trabajadores?
Será el tiempo de respondernos que a pesar de todo vamos a seguir apostando a la dignidad y que mientras podamos mirar a los ojos a nuestros hijos, ningún mercenario podrá apropiarse del sentido más profundo que nosotros y solo nosotros tenemos el derecho de imprimir al Día del Periodista. Y también para reafirmar que creemos que las utopías no son meros sueños: la ley de Medios es el mejor ejemplo.


Roberto Battaglino (La Voz del Interior)
Los contextos sociales y políticos no deberían hacernos perder de vista la esencia del periodismo, como un oficio cuya función social es la de actuar como contrapeso de los poderes establecidos. Concebir al periodismo como una instancia de acompañamiento del poder político, económico, gremial, religioso o de la característica que sea constituye, a mi criterio, constituye una deformación.
Debemos honrar la actividad cumpliendo una tarea de intermediación de comunicar hechos a un público masivo, con la consigna permanente de cuestionar, objetar, poner en duda, buscar motivaciones no explicitadas de las acciones que se generan desde el poder, en su más amplia naturaleza.
En definitiva, sigue sin haber mejor forma que honrar este día que siguiendo la máxima de aquel editor inglés de finales de siglo 19 "periodismo es contar algo que alguien quiere ocultar, lo demás es publicidad".
Por cierto, creo que la actividad está atravesada hoy por un singular contexto político, que en nombre de una guerra de poderosos (el Gobierno y determinados grupos empresarios) han generado un preocupante descrédito de nuestra profesión, tarea en la que colaboran a diario colegas que han confundido gravemente el rol que tenemos asignado en una sociedad republicana.
La confusión entre los grupos empresarios y sus intereses con los periodistas que se desempeñan en sus grupos es una trampa tendida, en muchos casos, por propios periodistas, sin saber que pueden ser ellos mismos objetos de la celada. Celebro todo tipo de discusiones y debates sobre nuestra actividad, los vínculos con las empresas periodísticas y las relaciones con el poder.
Ahora bien, entiendo que debe hacerse respetando y fortaleciendo la actividad periodística frente a la amenaza concreta de aquellos poderes a los que hacíamos mención, que siempre van a intentar cercenar nuestra tarea.
Si lograsemos corrernos de los motes de oficialistas-opositores, empleados del grupo-o del no grupo, categorizaciones más que funcionales al poder político y a determinadas empresas, y analizaramos a fondo el papel que la sociedad espera que cumplamos, estaríamos fortaleciendo nuestro trabajo y honrando nuestra celebración.


Graciela Pedraza (Editorial Comunicarte)
El día del periodista debería servir no sólo para compartir el vino ritual, sino debates en serio, porque ninguna conmemoración entraña un cambio drástico. Y en nuestro oficio, tal como están las cosas, ni siquiera un cambio. Los que mienten, inventan y tejen a favor de sus propios intereses (o imaginan que lo son), no dejarán de hacerlo; mientras que quienes pelean por principios irrenunciables, a riesgo de perder trabajo o ganarse una úlcera, seguirán rasguñando las piedras. Sobre estos últimos mucho habría que agregar, por ahora basta el abrazo.
Los otros, en cambio, preocupan, porque la duda persiste: ¿los agrupa una sola condición, o son varias y simultáneas? Cuando adoptan las posturas e ideología empresarial, ¿lo hacen por interés económico, ignorancia o estupidez congénita?
En ciertos casos -los que treparon más- será predominante lo primero, en cuanto a los restantes, los que medran con un puestito o una expectativa de, podrían caberles los otros sayos. Sorprende cada día la postura de algunos (o muchos) periodistas, que creen pertenecer a una casta privilegiada.
Se han bebido los argumentos de los dueños de los medios donde trabajan, una actitud que recuerda el posicionamiento de sectores de la clase media argentina, obnubilada por los cantos de sirena de los poderosos cuando se trata de opinar y/o votar. Están convencidos de que cualquier mortal se puede colar en el decil más rico. Tremendo error.
La suerte de la clase media (y con ella, la de los periodistas en general), está indisolublemente unida a la suerte de los de abajo. Si vienen malas épocas para ellos, serán malas épocas para casi todos. Y digo “casi”, porque parteros de la edad oscura como Mariano Grondona y Bernardo Neustadt (que Dios no lo deje caer, Maradona dixit), sí que amasaron lo suyo.
Por eso, en este día, veteranos periodistas escépticos y jóvenes periodistas ilusionados, deberíamos recordar que no importa cuánto piso hayas lamido; si los patrones quieren echarte, siempre ubican la patada en el mismo lugar.


Luis Rodeiro
Creo que hay buenas razones para conmemorar el Día del Periodista. Nunca como ahora se ha producido un quiebre en el poder monopólico de las empresas dueñas de los medios. Una de esas razones es la larga lucha por una nueva Ley de Servicios Audiovisuales, cuyos 22 puntos, fueron la base de esta nueva legislación que pone fin a la ley de la dictadura, a pesar de todos los obstáculos que habrá que vencer todavía para que sea una realidad.
El enemigo es poderoso. Pero esa fractura implica también un cambio cultural. Asumir la democratización de la información y de la opinión ha significado también poner en duda, rebelarse, contra aquellos colegas, beneficiarios privilegiados del poder monopólico de los medios, que convirtieron en el núcleo de avanzada del modelo neoliberal, antipopular y excluyente.
Los colegas que se transformaron en hábiles “fabricantes” de la información y que ejercieron a discreción el monopolio de la opinión. Mimados por las empresas, pecaron de narcisismo y que ejercieron el periodismo desde el principio de autoridad de establecer lo correcto y lo incorrecto.
Pavos reales que ocupan el centro de la escena, en nombre de una verdad absoluta, asumiendo la falsa representación de la sociedad, escudados en una mentirosa independencia, convertidos en ideólogos del pensamiento único. Ese universo de los comunicadores “sabios”, que denostaron la política como instrumento de participación y cambio, hoy está resquebrajado.
De esas ruinas, quizás nazca un nuevo periodismo, más humilde, más al servicio de la sociedad, donde la meta siga siendo difundir aquellos que alguien no quiere que se sepa, que sea consciente de que en nuestra profesión no hay verdades absolutas, que no hay una realidad. Hay motivos, sin duda, para conmemorar.


Judith Gerbaldo (Radio Sur)
Como parte de las resistencias al neoliberalismo de los noventa, se fueron conformando en el continente movimientos que hacen suyas las demandas por la democratización de la comunicación y los derechos de la comunicación integrados no solo por aquellos que actúan en este campo, sino por entidades sociales y colectivos ciudadanos.
Junto a este, existe ya un tejido comunicacional que requiere ser potenciado, conformado por radios y televisoras comunitarias, portales, sitios web y blogs, agencias alternativas de información, productores independientes de video y documentalistas, grupos que promueven el software libre y comunitario, redes sociales que interactúan en Internet, a los que se unen otras expresiones orales, artísticas y culturales. El Día del Periodista llega en medio de los debates en torno al proyecto primero y a la lucha por la efectiva implementación después, de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26.522.
La normativa, resultado del proceso ciudadano protagonizado por la Coalición por una Radiodifusión Democrática, la campaña por los 21 puntos, las múltiples acciones públicas desarrolladas en todo el país, y la férrea oposición de los grupos monopólicos, instalaron el tema en la escena pública nacional. Con lo que se ha logrado poner en cuestión como nunca antes, el rol de los medios de comunicación y de los periodistas, lo que dicen y muestran los medios, lo que ocultan y callan los periodistas.
Situación que presenta una agenda de la comunicación y los medios, ligada no solo a la pluralidad de voces y la distribución menos desigual de la propiedad de los medios, sino también a la integración latinoamericana en íntima articulación con el desarrollo de la mirada critica de la ciudadanía. Lo que nos expone a grandes desafíos y un fuerte compromiso militante para desnudar hipocresías y agregar dignidad y coherencia a nuestro ejercicio periodístico.


Mariano Vázquez (Agencia ACTA-CTA)
El intenso debate por la flamante Ley de Servicios Audiovisuales y su posterior sanción puso en blanco sobre negro el rol del periodista y su vínculo no solo contractual con las empresas periodísticas para las cuales trabajan. En los casos de aquellos trabajadores de la comunicación que lo hacen en medios oligopólicos como el Grupo Clarín o Vila se observó una defensa cerrada de la defensa de los intereses económicos de sus patrones.
El oficio entró en crisis por la falta de debate ético de muchos de los periodistas que no quisieron o pudieron imponer su objeción o su negativa a sumarse a los ataques contra una ley que democratiza los medios y que deja atrás un largo manto de ocultamiento que inició la dictadura con la Ley de 1980 y el desguace del Estado, como en el caso de Papel Prensa, por citar uno solo.
La vorágine comunicacional de hoy, las nuevas tecnologías y los intereses de las empresas que manejan medios obligan a los periodistas a no olvidarse de aquellos que honraron el oficio y que incluso dieron la vida. Este oficio requiere de un mandato moral sin fisuras para contar lo que hay que contar sin pensar en las consecuencias. Honduras, luego del Golpe de Estado y la farsa electoral, ha generado el asesinato de al menos una decena de periodistas. Cuando pensemos por quien o para quien informamos, pensemos en ellos.


Verónica Molas (La Voz del Interior)
Qué difícil pregunta en un momento en que se pone en jaque los intereses, o los ideales de comunicación e información de un grupo de ciudadanos que trabajamos como periodistas, y los intereses puntuales de los medios de comunicación, es decir, de las grandes empresas periodísticas.
No me considero una analista, y ni siquiera alguien que está muy informada, aunque trabajo desde hace casi 14 años intentando difundir en mi alcance lo que acontece en el medio de las artes visuales. En casa de herrero...
Pero, presiento, intuyo, y aún así me animo a afirmar, sin pruebas, sin investigación, y sólo observando, que hoy hacer periodismo es enfrentarse cotidianamente a una época desconcertante, por donde se mire. Yo tengo una frase que me repito en silencio cada vez que observo ciertas prácticas, e incluso, sólo mirando lo que publican los medios masivos: "no existe el periodismo, sólo los negocios".
Y con negocio me estoy refiriendo a esta nueva situación de los medios como generadores de productos y no como "medios de comunicación" entre la realidad y el lector, como plataformas para instalar productos de consumo, eventos, con una amplia gama de prácticas que poco tienen que ver con el noble fin de informar e interpretar la realidad tomando partida, tomando clara postura de esa realidad, que creo yo, debería ser el trabajo cotidiano de los medios...


Sergio Sosa (Diario Marca – Bell Ville)
Considero que el significado es alto, en cuanto al compromiso, al respeto por nuestra actividad y a la importancia social que tiene el periodismo y los comunicadores. El periodismo cobró en los últimos tiempos mayor importancia y envergadura en momentos en que el público demanda mucho más del conocimiento del estado, de las instituciones de la ciudad y a veces pocas respuestas de esos ámbitos y el periodista cumple esa función. Del mismo modo al denunciar situaciones y poner en el tapete temas que tal vez estén “dormidos” en la sociedad.
Sigue dándose una discusión entre la objetividad y subjetividad de los periodistas como así también si existe o no el periodismo independiente. La subjetividad siempre está manifiesta en cada postura de nuestra vida, pero entiendo que el periodista siempre tiene en claro la objetividad para abordar y para tratar los distintos temas que le tocan, y siempre irá en busca de la verdad.
La libertad de prensa y de expresión es clave para el trabajo y muchos lamentablemente o están condicionados por las patronales o auto condicionados por esas empresas, pero, el rol del periodista es ir siempre a más, y no dejarse condicionar nunca en la forma de trabajar o en esa búsqueda.
Los trabajadores y más en el interior, siempre nos hemos conformado lamentablemente con la posibilidad de ejercer nuestro trabajo como sea y en las condiciones que sean, suplantando con ingenio, ganas y vocación las malas condiciones.
Si el grabador que nos daba el medio no funcionaba, llevábamos el nuestro y así podríamos dar miles de ejemplos. La tecnología hoy avanzó y permite una mejor condición de trabajo para los, pero no debemos conformarnos y buscar siempre una mejor condición para el buen desarrollo de nuestra tarea.
Los trabajadores a través de la entidad que nos representa, han mejorado estas condiciones y a la vez se ha generado una conciencia de grupo, de trabajadores y de valorización de nuestro trabajo.Nuestros derechos deben ser cumplido y respetados y el propio trabajador debe tomar esa conciencia y ese estandarte y sumar con su aporte al resto de los compañeros y profesionales.
Por último considero que la Ley de Medios, es uno de los aspectos más trascendente para esta sociedad y para los tiempos que vienen. El aporte mayor, es que los mismos trabajadores fueron considerados a la hora del diseño de esta ley y los puntos aportados desde las entidades que representan a los comunicadores, pudieron formular los puntos de vistas que fueron plasmados en esta nueva legislación.
Deseo saludar a todos los trabajadores, a todos los periodistas amigos e invitarlos a comprometerse cada día más con esta profesión que tanto amamos y que abrazamos con la mayor vocación, responsabilidad y compromiso. Y al Cispren en particular por la cobertura que realizan, por buscar siempre mejorar la condición de los comunicadores y por seguir generando un espacio de construcción, libertad y de autocrítica.


Patricio Ortega (Hoy día Córdoba)
El día del periodista nos encuentra en una etapa compleja, pero apasionante. Una primera reflexión me hace pensar lo peor: el periodismo está peor que nunca. Las empresas periodísticas son parte integrante del poder y responden a intereses concretos. Los trabajadores, mientras tanto, han perdido independencia y, por lo tanto capacidad de acción, debido en especial a la escasez de trabajo. Roberto Propato siempre decía "antes vos no estabas bien el un diario, pegabas un portazo y te ibas a trabajar al diario del frente. Hoy esa opción no existe".
Creo, humildemente, que la concentración de los medios es la principal razón de la falta de independencia de los periodistas. Incluso es el motivo que impide la construcción de un más poderoso. Por este motivo, siempre saludo que en las distintas paritarias el Cispren haya logrado buenos aumentos sin acudir a variaciones en el convenio colectivo es un dato importante.
Es preciso aclarar que, como todo proceso, la involución del periodismo en los últimos 20 años no responde exclusivamente a un sólo factor. Hay culpas en todos y cada uno de nosotros, incluso en las organizaciones que nos representan. Simplemente creo que la concentración económica es la causa más determinante.
Por ello, la nueva ley de medios cobra una importancia superlativa, a mi entender. Una mayor distribución de la torta mediática no sólo permitiría una libertad de acción superior al periodista, si no que desenmascararía la telaraña de mentiras disfrazadas de objetividad. Porque eso es lo más grave, nos están mintiendo descaradamente y en nuestra cara. Y son periodistas, como nosotros.


Andrea Guiu (La Voz del Interior)
La efeméride que celebra el nacimiento de la prensa argentina nos ubica en un presente de fuertes tensiones e interrogantes. La discusión acerca del poder y el rol de los medios está en el centro de la escena. Si su rol histórico fue el de interpelar los poderes institucionales –basta recordar el caso Dreyfus, por citar un ejemplo emblemático y que dio origen a la figura del intelectual comprometido a fines del siglo 19-, hoy es la propia práctica objeto de interpelación.
En la actualidad, la construcción de consenso, tanto en lo político como económico a nivel internacional, se disputa en los medios. Estados Unidos, como es sabido, lleva la delantera, y tal es uno de los factores que confirman al país norteamericano como potencia mundial.
Otra realidad es la eclosión de una nueva “ágora”: la red. Un espacio de disputa por el sentido, confrontativo y anárquico, donde cada quien opina sobre lo que quiere, sin jerarquización ni la obligación de revelar su verdadera identidad. El universo de los blogs y las redes sociales es un campo de fuerzas con un dinamismo extraordinario.
La construcción de la noticia demanda interactividad con los lectores y la primicia ya no es la estrella exclusiva de los medios tradicionales. Para quienes trabajamos en ellos –muchos de nosotros, activos internautas- la novedad tecnológica nos obliga a ser más creativos y rigurosos en el tratamiento de la información. A la luz de estas condiciones, la pregunta por el futuro de la profesión se vuelve crucial.
Respecto a las condiciones laborales, es innegable que han sufrido una enorme regresión, gracias a las sucesivas flexibilizaciones y ajustes propiciados por las políticas liberales triunfantes en los noventa. Esto no sólo nos ocurre a los trabajadores de prensa, sino a los asalariados de todo el mundo. La respuesta emergente puede y debe ser la solidaridad.
En cuanto a la ley de medios audiovisuales, por primera vez tras la dictadura y de una serie de intentos fallidos, existe un marco legal para debatir y mejorar. Se ha dicho y se dirá mucho sobre la ley y los intereses que se mueven a su alrededor; lo cierto es que se trata de un camino nuevo, abierto a la discusión, y eso no es poco. Precisamente, esta era una de las deudas que tenían nuestras democracias desde el 83. Y hoy se trata de un lugar de disputa política al rojo vivo. Horacio López Daseiras(Periodista independiente)
A esta altura, pienso que el Periodismo fue, es y seguirá siendo una pasión-profesión 'sobreviviente y combatiente', un modo de vida, sujeto a la ideología y actitud de quienes lo practican. Estamos aprendiendo que la objetividad es un mito, o un falso mandato, al cual hay que desobedecer, si queremos lograr la auténtica libertad de prensa o dicho en lenguaje no ADEPA el Derecho de expresión y a una mejor información: Plural y equitativa.
Hoy, cuando vemos que los roles están tan mezclados, que ideologías empresarias ultra rentables avanzan sobre las vísceras del periodismo ético, depredan y vulneran derechos de los trabajadores de la información, no debemos perder de vista que nuestra tarea debe seguir siendo informar y desmontar los hechos y las coyunturas que hieren nuestra condición de personas.
Desde los medios mas poderosos, los que mas llegada tienen a la comunidad, hasta los medianos y pequeños, en cualquier rincón del país y el mundo, siempre habrá un periodista dispuesto a contar la verdad por encima de adversidades, presiones y amenazas.
Y si bien para muchos el periodismo continuará siendo un fabuloso negocio, me quedo con aquel periodismo que no se corre de la función para la que nació: curiosear, preguntar, indagar, escribir, describir; investigar, relatar, al fin, 'contar la justa'. Modelos hubo siempre, cada uno elegiremos de acuerdo a nuestra propia ‘línea editorial’: Walsh o Grondona; Mario Pereyra o Víctor Hugo Morales. Usted elige.


Carolina Militello (Multimedio CEMDO – Villa Dolores)
Quiero seguir creyendo en una profesión libre de intereses y “estupideces” humanas. En un contexto cargado de miseria, condicionamientos económicos, empresariales y fundamentalmente políticos, ejercer el periodismo conciente se convierte cada día en una hazaña. Y si a esto le sumamos las “estupideces” humanas –que no sólo se ven en nuestro oficio- que le dan a la profesión un tizne de soberbia, de malicia, de manipulación, se convierte además en una hazaña sinsentido y servil.
Por eso, quiero seguir creyendo en un periodismo “humanizado”, capaz de brindarse a un “otro”, de olvidarse de si mismo, y de tener conciencia plena de que la información no es un elemento de poder sino un bien social, que le pertenece a un “otro”, y que dura en las manos lo mismo que perdura el agua entre los dedos. Un periodismo “humanizado” también entre colegas.
Aquel que no se olvida que siempre se sigue aprendiendo, que las historias de vida que vamos escuchando y relatando nos modifican y sensibilizan hasta las entrañas en lugar de endurecernos e impermeabilizarnos; aquel capaz de compartir la información. Periodismo “humanizado” en lugar de voraz y cazador, muchas veces de primicias idiotas, de posiciones y cargos más idiotas todavía, que de sólido sólo tienen la traición y el engaño.
En este día del periodista, brindo por un periodismo humanizado y comparto la riqueza de Ryszarsd Kapuscinski, periodista, escritor, historiador, ensayista y poeta polaco: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”.
Miguel Julio Rodríguez VillafañePresidente de la Asociación Iberoamericana de Derecho de la Información y de la Comunicación (Aidic)
El periodismo libre actúa como agente social básico que colabora en el progreso de las ideas, al informar permite un análisis crítico de la realidad y ayuda al fortalecimiento democrático de las sociedades. Cumple una función de interés general colectivo. Los informadores profesionales son los que, en una representación implícita, canalizan y potencian el derecho humano de buscar, recibir y dar información.
Por ello, al festejar su día, es una ocasión para reiterar la importancia que no se precarice la situación laboral, con presiones ideológicas y económicas, como las que sufren muchos periodistas profesionales. La tutela adecuada del ejercicio digno de dicha profesión, es una garantía para todos y en ello tenemos que trabajar, para asegurarnos también calidad informativa.
Guillermo Posada(Revista 23 y El Sur (Río Cuarto)
No coincido con establecer un criterio de objetividad. Esta discusión tiene años en la ciencia y su saldo es el acuerdo de la comunidad de integrantes en un momento histórico determinado. Por eso, termina cayendo en un debate ontológico que necesariamente exige la evacuación del proceso histórico en un período de tiempo determinado.
Yo, en cambio, me apoyo en un criterio de rigurosidad, que contempla reglas claras sobre el reflejo de la información que hacemos, como sujetos que interactuamos con la sociedad donde nos encontramos. Además, está demostrado durante los debates referidos a la Ley de Medios Audiovisuales que son las empresas -no los periodistas- quienes fijan los supuestos de objetividad conforme a la línea editorial.
En ese marco, los periodistas debemos refugiarnos en la rigurosidad informativa que impida la manipulación sesgada de los hechos, según chequeo y equilibrio de fuentes, así como el aporte documental que avale lo dicho en la construcción informativa, donde ha quedado claro que los periodistas somos un eslabón más de la cadena productiva.
En ese sentido, se observa un doble estándar de condiciones de trabajo entre los periodistas que integran los planteles de las empresas y quienes facturan para los mismos medios, con menores sueldos, sin viáticos ni infraestructura (que suele aportar el trabajador en su totalidad). A esto se suma el nulo acceso a derechos básicos establecidos por nuestra legislación laboral, en términos de Ley de Contrato de Trabajo, Estatuto del Periodista y Convenio Colectivo.
Así, los llamados factureros carecen de cobertura médica, cobertura por accidentes de trabajo, vacaciones, etc. Estoy convencido que la ley de medios beneficiará a los periodistas en tanto se multiplicará la oferta laboral al fragmentarse las patronales, al margen de que surjan nuevos medios, ya que para los trabajadores será más conveniente negociar con patrones que no manejen toda la estructura productiva nacional y funcionan cartelizados.
En cuanto a los nuevos medios, se debe atender aun criterios de financiamiento que permitan llevar a la práctica el espíritu del legislador al sancionar la ley. Por nuestra parte, creo que lo primero que tenemos adelante los periodistas es romper el contrato del miedo que une a los trabajadores con los empresarios, y que impide expresarnos según nuestros reclamos y derechos vulnerados. De la misma forma, debemos terminar con la fantasía de que somos profesionales liberales.
Nada más lejos de la realidad. Esa postura beneficia claramente a los empresarios que vienen intentado romper la unidad de los trabajadores para negociar individualmente, con le perjuicio que ello implica en términos de relación de fuerzas a la hora de la negociación, sobre todo en estos momentos donde está en discusión la redistribución de la plusvalía que generan un tipo de empresas que basan el 70% de su capital en la mano de obra.

Juan José Stadelmann (Semanario Poder Ciudadano – Arias).
Quisiera que nadie me salude hoy. Justo hoy, el día del periodista, justo cuando todos –al menos los que quieren-, te saludan de manera amable. Hoy lunes 7 de junio se festeja o conmemora el Día del Periodista y quiero poner en duda la fecha. Quiero hacerlo porque la historia argentina así pareciera condicionarlo todo, y, desde que mi razón ha empezado a analizar los hechos argentinos, me permite ver con cierta duda todo lo que pasó y también entra la fecha mencionada.
Quiero pensar así porque hoy en día cuando estamos discutiendo si la ley de medios sí o la ley de medio no, pregunta que nos permite ver con mayor detalle lo que hacen los medios grandes y concentrados, han hecho y hacen del trabajo de la comunicación un definitivo negocio escudados en empresas editoriales. Ello también sucede en nuestra Córdoba.
Pero me quiero referir a nuestros pueblos y pequeñas ciudades, donde el común de la gente aún sigue leyendo a esos grandes medios y seguramente lo seguirá haciendo…igual, no está malPero en nuestros pueblos y ciudades la cosa es diferente. Primero te condiciona la economía de escala no permite hacer frente, muchas veces a inversiones de riesgo y tener los costos fijos atados a la dimensión de nuestras estructuras. Los que trabajamos en pueblos que promedian los 6000 habitantes y distantes uno de otro hace que la labor se convierta muchas veces en insalubre. Sí, insalubre.
Deseo un trabajo más libre del periodista profesional de los pueblos, donde se termine el ninguneo –por nuestro caso- de algunas instituciones y especialmente del municipio local, ni hablar a la hora de pautar publicidad. ¡No existimos!
Uno piensa, que las autoridades deben pensar que así condicionan la continuidad de un medio y del trabajo digno de quienes se desempeñan en él y muchas veces lo consiguen. Con esta opinión quiero poner énfasis en ello, en la dignidad y sobre todo decir que esta actividad llena de matices (oficialistas o críticos) de periodistas que vemos más allá de la noticia, la información y opinión. Queremos, o quiero en mi caso, que la calidad de las soluciones a los problemas comunes estén sobre cualquier favoritismo o amiguismo y cuando el periodista muestra esos problemas, muchas veces tiene problemas. Esto lo sabemos todos.
La pregunta es: ¿Habría periodistas si no existiesen los medios de comunicación? la respuesta resulta más que obvia, aunque debe haber gente interesada en escuchar, leer o ver. También es cierto que no hay lugar para todos en los medios que aún existen. Deberán crearse nuevos medios por periodistas, ello será lo que va en sentido de la pluralidad que nos falta.
Quiero por último, decir que estoy feliz haciendo esta labor, que es un servicio que debemos cuidar entre todos, siempre buscando la excelencia del trabajo, con perseverancia, sentido común y honestidad con nuestros pensamientos, cosa nada fácil, pero es importante tener claro lo que buscamos, más allá de los contextos en que vivimos. Pero…


Silvana Zanelli (Propuesta Editorial)
En este día sería importante reflexionar sobre cuantos derechos nos ha hecho perder la flexibilización laboral, como trabajadores en relación de dependencia estamos por demás sobreadptados a los modos de trabajo que imponen empresas que cada día pretenden gastar menos en la producción.
Esto es, cada día hay menos elementos de trabajo e insumos, pero como al mismo tiempo estamos formados a la vieja usanza en donde no podés joder al compañero que sigue por no cumplir con lo tuyo (el modo fordista de la producción), somos capaces de resolver todo como por arte de magia y hasta de creer que está bien hecho.
En cuanto a los derechos, como periodistas somos los primeros en dar cuenta que tal o cual no accede al derecho a la identidad, al trabajo, al salario digno, pero nunca lo pensamos hacia nosotros mismos, creemos que por enunciarlo ya están los derechos coronando nuestra vida, cuando hoy ni siquiera gozamos ni disfrutamos del derecho a tener empleo. Porque los derechos existen cuando se gozan, no hablando o escribiendo sobre ellos.
Victor Stasyszyn(Centro de Jubilados de Prensa de Córdoba)
Para informar bien en nuestra profesión es un requisito fundamental ser objetivo. Pero INFORMAR BIEN requiere de profesionales competentes. Requiere también poseer o disponer de capacidad económica para llevar a cabo trabajos de investigación, por ejemplo. Trabajos serios que en la mayoría de los casos tocan intereses privados o intereses políticos, que son poderosos. Y en este festival neoliberal del todo vale es muy complicado.
En cuanto al tema de la libertad de prensa o de empresa también tiene relación con lo anterior: ¿quién o quiénes arman la agenda informativa? Esto nos lleva a recordar en los motivos de algunos fracasos: el Informe Mac Bride de la UNESCO (año 1980) no prosperó ni tuvo la correspondiente difusión por sus propuestas. Ahí se encuentran las bases de la diferencia entre la libertad de prensa y la libertad de empresa.
En cuanto a las condiciones de trabajo y la defensa de los derechos como trabajadores no debemos bajar los brazos. Es muy arduo recuperar derechos cuando el mismo Estado paga en negro y precariza el trabajo. Y respecto a la ley de Medios estaba claro que iba a suceder lo que sucede: la ley anterior (la del gobierno militar) fue derogada y la nueva está suspendida.
Habría que preguntar qué razones motivaron a los legisladores (que votaron la nueva ley) no haber consensuado con la decena de proyectos que fueron presentados con anterioridad y que fueron cajoneados.
La situación actual exige una solución. El doctor Miguel Rodriguez Villafañe acertadamente propone urgente el avocamiento por "per saltum" de la Corte Suprema de Justicia a fin de crear un criterio "único y definitivo" al respecto. Mientras un manto de silencio en el Congreso se extiende sobre el tema.


Gabriela Rivero (LV2)
Este año para mí el Día del Trabajador de Prensa tiene un significado muy especial. Creo que en esta tarea que elegimos realizar y llevar adelante todos los días, la objetividad y la honestidad deben ser una premisa.
Después de nueve años de laburo, me di cuenta que la libertad de prensa no existe como tal porque las empresas son las que mandan. Pero, hoy más que nunca, debemos defender nuestro derecho a trabajar y a cobrar por la tarea que realizamos. Somos transmisores de noticias y merecemos un salario digno por ello.
Sin duda, la lucha que llevamos adelante junto a mis compañeros en LV2 fue una experiencia que nunca voy a olvidar y que me cambió la manera de pensar respecto a nuestro lugar como trabajadores. Hoy se que somos un grupo de compañeros de hierro que no se deja avasallar por nada ni nadie.


Arturo Jaimez Luchetta (Cadena 3)
Creo que ha llegado el momento de sincerarnos, la mejor objetividad es aclarar desde que lugar enfocamos la noticia. Que la crónica nos obligue a poner el espejo que refleje los hechos a la gente. Pero que la opinión y el comentario tenga la transparencia que muchos medios hegemónicos hoy no tienen. Todos sabemos que tienen un claro perfil centroderechista pero ellos no lo dicen. La objetividad desde la subjetividad del sujeto.
En cuanto a nuestros derechos creo que se vive un clima difícil. Muchos de nuestros compañeros sufren las presiones de sus medios, los mismos medios que se sienten "condicionados" y "presionados". La Ley de Medios de la democracia nos da la esperanza de que algo cambie para que haya más puestos de trabajo y mejores conciciones.


Eduardo Freyre (Canal 12)
Lo primero que me viene a la mente en este 7 de Junio es la trayectoria de Tomás Eloy Martínez. Es un buen espejo para mirarnos, en una profesión que, como todas se enriquece con la autocrítica. Son varias las reflexiones. A los que trabajamos en la "patria movilera" como le llama Abel Posse a todo lo que se dice preferentemente en radio y televisión, muchas veces se nos hace difícil remontar la ligereza con que se abordan los temas.
No siempre vamos al fondo de las cosas, no siempre nos detenemos a pensar cuál es la naturaleza de los problemas. Ningún tiempo ha sido fácil para ejercer esta profesión. Hoy más que nunca la lucha de intereses políticos y privados es tan despiadada que nos obliga a hacer un supremo esfuerzo por buscar donde está la verdad.
No siempre la verdad está de un solo lado. Por más que insistan, en democracia, siempre la libertad de prensa buscará abrirse paso aún en medio de los peores enfrentamientos. Escraches, operaciones de inteligencia, patotas, campañas montadas en primera plana, podrán infundir bronca y temor, pero no nos deben hacer callar.
En todo caso tratemos, siempre que podamos hacerlo en los puestos donde nos toca trabajar, de bregar por ensanchar los horizontes con todas las miradas, con todo el pluralismo que sea posible. Lo siento así en estos tiempos donde algunos quieren adueñarse de consignas históricas: derechos humanos, progresismos, libertad de prensa, lucha contra la corrupción, fraudes y otras yerbas.


Hugo Caric (La Voz del Interior)
Tiene varios significados. En primer lugar, la renovación del compromiso con los lectores, oyentes o televidentes, y del propósito de ser independientes, veraces y creíbles, que son los motores que deben impulsar el ejercicio de nuestra profesión.
También motiva un replanteo en cuanto a que deben ser valores como solidaridad, respeto y colaboración los que deben orientar el trabajo con nuestro pares, a pesar de que las fuentes de trabajo sean escasas y de que muchas veces las mismas empresas promuevan y fomenten parámetros de posicionamiento interno que lejos están de corresponderse con el esfuerzo, la capacidad y la consideración a nivel interno y externo, que pueda llegar a tener nuestro desempeño profesional.
Y, por último, representa un compromiso de tratar de dignificar siempre esta labor apostando a la capacitación y a la honestidad, y luchando para un justo reconocimiento en términos salariales de un trabajo cada vez más exigente en un mundo tan globalizado y mediatizado, y que, lamentablemente, hoy constituye una de las variables más flexibles y menos onerosas para las empresas que manejan a los medios periodísticos.


Lázaro LLorens (Revista 23)
Por la particular situación que atraviesa nuestro particular país, y por el rol que cumplen los medios en las democracias delegativas como la nuestra, hoy la conmemoración del Día del Periodista tiene más valor que nunca. Porque como bien lo dijo el brillante Noam Chomsky, es a través de los medios cómo se “manufactura el consenso” en la democracias contemporáneas. La libertad de prensa nunca existió.
El grupo Clarín, cuya dueña está siendo investigada por apropiarse -presuntamente-, de hijos de víctimas de la dictadura, y cuyo máximo operador es Héctor Magnetto, desde hace años ejerce un control casi total de los medios y de la información. Desde la producción del Papel, a través de Papel Prensa, la distribución de la noticia mediante DyN, la TV abierta, el cable, el aire, el espacio radiofónico etc.
Ese control no lo puede detentar sin la complicidad de distintos gobiernos de turno. Incluso el actual gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, que mediante un mamarracho jurídico, le prorrogaron a Clarín la licencia de la TV abierta que había sido concesionada por Carlos Menem. A su vez, este control de la prensa que ejerce Clarín, y que solo se atrevieron a denunciar unas pocas voces aisladas, no se puede mantener sin la precarización laboral del trabajador de prensa.
La precarización es la forma que los dueños de los grandes medios como Clarín y los editores, conquistan las mentes de los periodistas, y los obligan a escribir o decir cosas que muchas veces van contra lo que uno realmente piensa o cree. Si esa conquista no se cumple, la calle los espera. Ejemplos palpables son los casos de Enrique Lacolla o Pablo Llonto. Este último contó incluso que se le inventaron falsas denuncias para poder rajarlo del diario de Ernestina de Noble. En este marco, surge La Ley de medios, para muchos, la salvación a esta dictadura de Clarín.
Sin embargo, Don Néstor Kirchner no parece diferenciarse mucho de Don Héctor Magnetto. El famoso K, también entiende al periodismo, no como un servicio publico, sino como una forma de detentar su poder. Y también actúa sobre el trabajador de prensa del mismo modo que Clarín para defender sus intereses: censurando a todo el que piense distinto, y sometiéndolo a duras condiciones de trabajo. Sino creen pregúntenles a los colaboradores de Página 12, diario "progre" y oficialista por excelencia. Cobran miserias por sus trabajos. Por eso hoy, ante un nuevo Día del Periodista la consigna debe ser NÉSTOR O HÉCTOR esa no es la cuestión. Sino LIBERTAD DE PRENSA.


Eduardo Galfré(Canal 10- Radio Nacional)
Ser periodistas hoy y desde que existe esta profesión entraña responsabilidad y honestidad para ejercerla. Las tareas de informar, opinar, hacer las veces de contralor de las acciones de un gobierno y tener un equilibrio y control de cada situación donde siempre existen intereses.
Hoy, el gran desafío es no dudar ni ceder ante las presiones de los poderes económicos y políticos y saber que lo importante es tener como objetivo fundamental el bien común, social, el de los trabajadores, de los desprotegidos, la de aquellos que no tienen posibilidades de llegar, pedir o tener.
Un periodista debe tener siempre en la vereda del frente a un funcionario o a un empresario a quien preguntarle, pedirle, reclamarle o recriminarle por aquello que no haya cumplido o realizado. En la actualidad, el Día del Periodista adquiere una dimensión importantísima con el objetivo fundamental, en el año del bicentenario y a pesar de las presiones, intereses, tentaciones o comodidades, de continuar, sin claudicar en esta "cruzada" cada vez más complicada pero apasionante como lo es la tarea de un comunicador social.
También en rigor de verdad los periodistas rendimos cuentas cada día de lo que hacemos o dejamos de hacer al igual que un político o un empresario. Lo exige la sociedad actual...y está bien que así sea. Esto muestra que hay una sociedad viva, presente, en movimiento y desarrollo que nos observa y atiende. Este año en particular ojala festejemos nuestro día con una nueva ley de medios que como lo dije en otras oportunidades no reviste importancia solamente para los trabajadores de prensa sino para toda la sociedad.


Carlos Valduvino(Puntal – Río Cuarto)
El 7 de Junio de 2010 nos encuentra en pleno proceso de discusión política sobre el significado del Día del Periodista, qué significado tiene el Bicentenario y cómo los trabajadores somos parte activa de esta parte de la historia, en el marco de la celebración de los 200 años de la aparición de "La Gaceta de Buenos Ayres".
Mariano Moreno, su creador, lejos de establecer el periódico como un medio neutral, intentó durante 12 años (1810-1822) ser el medio con el que el ideario revolucionario que llevó al 25 de mayo de 1810 se pudiese llevar adelante en nuestra país.
Fue en Córdoba donde en 1938 se tomó esa fecha cuando en un Congreso de Trabajadores (leáse Periodistas) se determinó que esa fecha significaría para celebrar el "Día del Periodista". Hoy, a 200 años de la fecha de aparición de "La Gaceta" y a 72 de la decisión de celebrar en esta fecha el Día del Periodista, lleva a la reflexión de lo que es un deber y lo que se puede hacer desde nuestras fuentes de trabajo.
Haber resistido como trabajadores los embates de la dictadura militar, del menemato para defender y que aún siga vigente la Ley 12908, el "Estatuto del Periodista Profesional", es haber mantenido coherencia de clase y lucha, ante el avance de los grandes monopolios empresariales que cómo en muy pocas oportunidades se observa nítidamente como es hoy, donde se revelan como sus tentáculos de poder. No es factible hablar de libertad de prensa, sin tener que hablar de libertad de expresión.
Hoy desde los grupos empresariales, lo que se aboga es a la libertad de empresa, para que vaya en detrimento de pilares consagrados en nuestra actividad como trabajadores y desde distintas formas precarizar nuestra tarea, para subir las ecuaciones de ganancias en sus empresas, utilizando la mano de obra calificada (hoy la mayoría de los trabajadores en medios de prensa tienen Capital Social) para realizar la producción, con el menor salario posible.
Es en este contexto, donde hoy, bregamos desde nuestros puestos de trabajo, el desbloqueo que tiene la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, con un único objetivo, brindarle la posibilidad a miles de trabajadores tengan su primer empleo.
Con imparcialidad y veracidad en el tratamiento de la noticia -no somos objeto para ser objetivos-, con rigor científico y de conocimiento a la hora de publicar, con más herramientas donde desarrollar nuestras tareas, organizándonos como clase trabajadora, podremos comenzar a transitar el camino de retomar las banderas con las que Mariano Moreno fundo "La Gaceta". A todos feliz día del trabajador de prensa.


Mario Farías (FM Sur - Vicepresidente de Farco)
Este año, el Día del Periodista tiene una connotación especial. Tenemos nueva Ley de MEDIOS, una Ley democrática, que posibilita la expresión de nuevas voces, de otras miradas, que abre la posibilidad del derecho a la comunicación y a la expresión de todas y todos y no a unos pocos. Como alguien dijo por ahí, este día en este contexto significa: más periodismo, menos monopolios, menos caretas, más ética, más información plural, menos discurso único, más diversidad, menos concentración mediática, menos poder de las corporaciones, más poder popular.
Producción: Katy García, Nicolás Fassi y Daniel Klocker.

Tomado de la pagina: http://www.prensared.com.ar/

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